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La Coctelera

Cristina del Mar

"Seamos realistas, hagamos lo imposible" Che Guevara

9 Octubre 2006

La que hay con el Teatro

El tema del Teatro es uno muy extenso y delicado y que muchas veces carece de profundidad en el análisis. Me parece necesario definir qué es darle una oportunidad al Teatro..
Estuvo cerrado por casi diez años, se gastaron más de 20 millones en su remodelación y todavía nadie nos ha podido explicar por qué se tardaron tanto y por qué y en qué se gastó tanto dinero. Ahora pretende abrir bajo la administración de una Junta de Gobierno electa a dedo por la rectora e impuesta por la Junta de Síndicos, elección de la cual ninguno de nosotros participó y de la cual todos nos enteramos tiempo después de que estaba formada.
Yo no veo ningún problema en que la empresa privada quiera aportar todo lo que quiera por el bien de nuestro Teatro. El problema está en que está representada en tres integrantes de la Junta y se les dio poder decisional. Es como poner el cabro a velar las lechugas. Además, personas externas a la comunidad no están completamente al tanto de los asuntos de nuestra universidad. Silverio mismo dijo en el foro de la semana pasada que el no estaba al tanto de los procesos que se llevaban en la universidad porque no era un ente activo en ésta. Entonces, ¿esa es la gente que queremos que administren y dirijan el destino de nuestro Teatro? Si quieren aportar, que bueno, que lo hagan, pero que eso no signifique que a cambio de su aportación van a participar de las decisiones que sólo les competen a los que están aquí adentro.
Es cierto que hay siete puestos que son de la comunidad universitaria, pero de esos siete sólo hay un puesto estudiantil, puesto que se tuvo que pelear porque en un principio fue obviado. Sin embargo, los otros seis corresponden a personas nombradas por la rectora y por lo tanto van a velar por los mejores intereses de quien los nombró o de la entidada corporativa a quienes representan y no necesariamente del resto de la comunidad universitaria.
Varios grupos de estudiantes se han manifestado en múltiples ocasiones sin éxito, pues como es de costumbre la administración se ha hecho de oídos sordos. Las vistas públicas que se realizaron las semanas pasadas, fueron producto de la constante queja de estudiantes que no se dejan coger, en especial de la del sábado 16 de septiembre, independientemente de hayamos estado a favor o en contra de los métodos utilizados.
En cuanto a lo que dice la rectora, yo en verdad no le creo. Siempre dicen las cosas que parezcan bonitas y después hacen otra cosa. La rectora y su administración nos ha engañado y ocultado información demasiadas veces. Creer de primera mano lo que dice me parece muy ingenuo de nuestra parte.
No creo que sea prudente que el Teatro abra así a ver que pasa. No. El Teatro no debe de estar administrado por una junta antidemocrática, impuesta por la administración universitaria acostumbrada a imponer antes de consultar. Tampoco, mientras no se les garantice a los estudiantes de Drama que tendrán prioridad de uso sobre los eventos comerciales ni al resto de los universitarios que tendrán acceso a las actividades a un precio accesible.
El Teatro debe de ser el Teatro de la Universidad y no sólo un Teatro en la Universidad.

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10 Septiembre 2006

Carta abierta a Joan Manuel Serrat

Querido Serrat:

Saludos desde Puerto Rico de parte de los que luchamos día a día por una sociedad más justa y democrática. Por este medio queremos ponerle al tanto de la problemática con el Teatro de la Universidad de Puerto Rico con motivo de su reapertura. Entendemos necesario que sepa lo que pretenden hacer con nuestra Universidad los grandes intereses del capital, usando un artista de su talla y compromiso.

Al momento de escribir estas líneas, nuestro país y la Universidad de Puerto Rico (UPR) se ven atacados por una ola de privatización. Como parte de este
proceso, la actual administración de la UPR pretende entregar el Teatro de la Universidad en bandeja de plata a la empresa privada.

Durante décadas el Teatro ha servido de centro de actividades que, en forma gratuita o a precios accesibles, han contribuido para que tanto el estudiantado universitario como nuestro pueblo trabajador tengan acceso a actividades artísticas y culturales de calidad.

Luego de ocho años cerrado (por una remodelación que estuvo plagada de escándalos de corrupción y años enteros de mero abandono), que significó un espacio menos para exponer y accesar la
producción artística, se pretende reabrir ahora en manos del gran capital. No sólo pretenden privatizar el Teatro, sino que tratan de hacerlo solapadamente,
dándole forma a una Junta de Gobierno del Teatro compuesta por personas relacionadas a la gran industria de la producción de espectáculos, al gran
capital financiero y a otros sectores ajenos a la comunidad universitaria.

La administración plantea que las decisiones tomadas al respecto son para el beneficio de la comunidad universitaria, en especial de los estudiantes. Nos
cuestionamos cómo puede aportar a la comunidad universitaria un alto ejecutivo del Banco Popular de Puerto Rico o un empresario de espectáculos artísticos, por mencionar sólo algunos, en esta Junta de Gobierno del Teatro de la UPR. El Teatro es un espacio universitario, que debe estar directamente relacionado con la academia y no para asegurarle a un banco acrecentar sus ganancias
sacrificando la autonomía universitaria. La Universidad del Estado no es un negocio, no debe ponerse en manos privadas.

Es evidente que una estructura de esa naturaleza y las actividades que en ella se desarrollan deben ser costeadas de alguna forma. Históricamente han sido
costeadas por la Universidad, con una módica suma cobrada a los estudiantes para actividades culturales.

Nuestras demandas son claras y las podemos resumir en los siguientes puntos: 1)que se le dé mayor participación a la comunidad universitaria en la
administración y utilización del Teatro, en especial los compañeros y compañeras estudiantes de Drama, que dependen de este espacio para su preparación; 2) que se establezca un reglamento de uso y que en la redacción de éste participen los sectores estudiantiles y universitarios relacionados directamente; 3) que se abra un proceso de consulta y discusión, donde entre otras cosas, se distribuyan
las diferentes propuestas de la comunidad universitaria sobre el uso del Teatro y su administración; 4) que en la Junta de Gobierno no haya cabida para personalidades de la empresa privada y del gran capital, sino que este cuerpo
esté constituido por los diferentes sectores de la comunidad universitaria; 5) que se garantice que las actividades de la comunidad universitaria son una
prioridad, en especial las de los compañeros y compañeras estudiantes de Drama; 6) que cualquier espectáculo o actividad de la empresa privada en el Teatro, garantice que se pague un arrendamiento, pero además, que el margen de ganancias
para la empresa privada sea mínimo; 7) que estos espectáculos sirvan al proceso de aprendizaje de los compañeros de Drama (por ejemplo para los técnicos de
luces, sonido, escenografía, etc.); y 8) que sea la comunidad universitaria la que por medio de sus representantes, democráticamente electos a la Junta de Gobierno del Teatro, decida la oferta artística del Teatro sin influencia de la empresa privada.

En ese sentido queremos dejar claro, ante usted y ante el pueblo pobre y trabajador, que al momento de protestar y oponernos, no nos oponemos a su
presencia. Al contrario, nos da alegría saber que está en Puerto Rico para ofrecernos su música y su talento; a lo que sí nos oponemos es a la agenda
privatizadora del gran capital en la Universidad, que utilizando su figura y prestigio pretenden convertir nuestro Teatro en una plaza para beneficio de unos pocos. Esta reapertura significa convertir esta plaza en una elitista, comparable con el Centro de Bellas Artes o el Coliseo de Puerto Rico, inaccesible a los pobres de nuestro pueblo.

Esperamos que estas palabras ganen su solidaridad. Independientemente para quién decida cantar, siempre habrá un par de pobres en el recibidor preguntando insistentemente por usted y protestando insistentemente contra la privatización de nuestra Universidad, que es la única que nos queda por acá.

Nos despedimos diciendo que acá se trata de hacer un mundo mejor, de que ese mundo camine por la izquierda y que sobre todo sean los pobres, trabajadores y excluídos los que construyan ese mundo liberado de la opresión del capital. Vaya para usted un abrazo socialista y militante.

Solidariamente,

Unión de Juventudes Socialistas - Movimiento Socialista de Trabajadores
Puerto Rico

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30 Abril 2006

Muros

Por: Eduardo Galeano

El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro...

Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado,
siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.

Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que el Muro de Berlín.

Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro,
minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60 veces más que el Muro de Berlín.

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación
construyen cada día?

En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció que el Muro de Cisjordania violaba el derecho internacional y mandó que se demoliera. Hasta ahora, Israel no se ha enterado.

En octubre de 1975, la misma Corte había dictaminado: "No se establece la existencia de vínculo alguno de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos". Nos quedamos cortos si decimos que Marruecos fue sordo. Fue peor: al día siguiente de esta resolución desató la invasión, la llamada Marcha verde, y poco después se apoderó a sangre y fuego de esas vastas tierras ajenas y expulsó a la mayoría de la población.

Y ahí sigue.

Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país.

¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de
obediencia?

¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una
resoluciones contra el bloqueo de Cuba?

El viejo proverbio enseña: La hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.

El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes.

Cuando lo practican las naciones dominadas, el patriotismo se hace sospechoso de populismo o terrorismo, o simplemente no merece la menor atención.

Los patriotas saharauis, que desde hace 30 años luchan por recuperar su lugar en el mundo, han logrado el reconocimiento diplomático de 82 países.
Entre ellos, mi país, el Uruguay, que recientemente se ha sumado a la gran mayoría de los países latinoamericanos y africanos.

Pero Europa, no. Ningún país europeo ha reconocido a la República Saharaui. España, tampoco. Este es un grave caso de irresponsabilidad, o quizá de amnesia, o al menos de desamor. Hasta hace 30 años el Sahara era colonia de España, y España tenía el deber legal y moral de amparar su
independencia.

¿Qué dejó allí el dominio imperial? Al cabo de un siglo, ¿a cuántos universitarios formó? En total, tres: un médico, un abogado y un perito
>mercantil. Eso dejó. Y dejó una traición. España sirvió en bandeja esa
tierra y esas gentes para que fueran devoradas por el reino de Marruecos. Desde entonces, el Sahara es la última colonia del Africa. Le han usurpado
la independencia.

¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos? ¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende aunque no sea suyo?

Hace un par de años, Javier Corcuera entrevistó, en un hospital de Bagdad, a una víctima de los bombardeos contra Irak. Una bomba le había
destrozado un brazo. Y ella, que tenía ocho años de edad y había sufrido once operaciones, dijo:
-Ojalá no tuviéramos petróleo.

Quizás el pueblo del Sahara es culpable porque en sus largas costas reside el mayor tesoro pesquero del océano Atlántico y porque bajo las
inmensidades de arena, que tan vacías parecen, yace la mayor reserva mundial de fosfatos y quizá también hay petróleo, gas y uranio.

En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía: Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes.

Los campamentos de refugiados, al sur de Argelia, están en el más desierto de los desiertos. Es una vastísima nada, rodeada de nada, donde sólo crecen las piedras. Y sin embargo, en esas arideces, y en las zonas liberadas, que no son mucho mejores, los saharauis han sido capaces de crear la sociedad más abierta, y la menos machista, de todo el mundo
musulmán.

Este milagro de los saharauis, que son muy pobres y muy pocos, no sólo se explica por su porfiada voluntad de ser libres, que eso sí que sobra en
esos lugares donde todo falta: también se explica, en gran medida, por la solidaridad internacional.

Y la mayor parte de la ayuda proviene de los pueblos de España. Su energía solidaria, memoria y fuente de dignidad, es mucho más poderosa que los vaivenes de los gobiernos y los mezquinos cálculos de las empresas.

Digo solidaridad, no caridad. La caridad humilla. No se equivoca el proverbio africano que dice: La mano que recibe está siempre debajo de la
mano que da.Los saharauis esperan. Están condenados a pena de angustia perpetua y de perpetua nostalgia. Los campamentos de refugiados llevan los nombres de sus ciudades secuestradas, sus perdidos lugares de encuentro, sus querencias: El Aaiún, Smara...

Ellos se llaman hijos de las nubes, porque desde siempre persiguen la lluvia.

Desde hace más de 30 años persiguen, también, la justicia, que en el mundo de nuestro tiempo parece más esquiva que el agua en el desierto.

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10 Diciembre 2005

Cosas que no escogí

No escogí nacer, ni ser hija de mis padres, ni hermana de mis hermanos,ni familia de mi familia. No me preguntaron si quería ser católica, judía, budista, pentecostal o simplemente atea. No tuve posibilidad de decidir a qu clase social pertenecer, simplemente me tiraron en el medio, soy el jamón del sandwich, del clase "media" de Puerto Rico; la clase que siempre está jodía; la clase trabajadora. Sencillamente desde antes de estar en la lista de los que van a nacer, (me imagino que Dios tiene una listita de los próximos nacimientos y como no tienen nombre los identifica con alguna combinación de numeros) todo estaba planificado, mi camino ya estaba trazado. Mi madre ya desde escuela elemental sabía que iba a ser maestra de economía doméstica, que se iba a casar a los 23 y que tendría dos hijos, un nene y una nena.
Cuándo nací mis padres me llamaron Cristina del Mar. Obviamente no sabían las complicaciones de llamarse Cristina del Mar. En menos de dos meses ya era parte de la gran familia de la iglesia católica. Ahí sí que ya no había opción; me llamaba Cristina del Mar en registro demográfico, ante la sociedad, Dios y la iglesia. ¿Acaso Dios no podía seguir conociéndome por el número de la listita? El punto es que ni siquiera mis padres pueden decirme cuantos nombres tengo o cual es el primero y cual es el segundo. Probablemente mi primer nombre es Cristina del y el segundo Mar, a juzgar por las reglas de escritura. ¿Pero qué clase de padre le pone a su hijo de primer nombre dos palabras? En los formularios siempre preguntan cual es la inicial. Podría decir que es la M.Cristina del M. Se me ocurren muchas cosas del lugar de donde puede ser Cristina. ¿Quien sabe? Quizás del Monte, del Monasterio, del Milagro de Santa Juana de Arco ¿que sé yo? Total, Cristina del Mar y ni siquiera sé nadar. ¿A quien se le ocurre que alguien al nacer ya puede ser de algún lugar o alguna cosa o persona? Es como decir Jesús de Nazaret.
Después de todo me acostumbré. Gracias a Dios que no me llamo Perla Taína, Sol de Reyes ni Clavel del Caribe. Usualmente escribía mi nombre completo como me dijo mami desde kinder que se hace con los nombres hermosos como el mío.
Sin embargo en la solicitud de admisión para la Upi no había espacio para escribir Cristina del. Desde ese entonces renuncié al mar y sólo soy Cristina Quiles Pérez.

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27 Noviembre 2005

"El color de la verdad"

En marzo de 2003 la revista National Gepgraphic publicó un artículo de Andrew Cockburn que trataba a Puerto Rico y que fue titulado "True Color"o "El color de la verdad" en su versión en español. El artículo es una crítico que habla desde el nacionalismo interno de todos los puertorriqueños así como de sus características, costumbres y tradiciones hasta los problemas políticos y sociales que a diario ocupan las primeras planas del país. Habla de lo bueno y también de lo malo. Las reacciones de los puerto rriqueños fueron en su mayoría negativas al punto de que el Comisionado Residente en Washington en aquel momento y actual gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, redactó una extensa carta en la que condenó el artículo. El porqué de estas reacciones negativos es algo que aún no asimilo.

El hecho de que se mencione la desaparición del paisaje de Puerto Rico bajo las construcciones de concreto, que diga diga que hacemos chistes despectivos de dominicanos y que aparezca una fotografía de un usuario de drogas al momento de inyectarse su dosis entre otras cosas puede resultar incómodo; es incómodo. Pero como toda verdad, duele. Y sin embargo, no hay en el artículo una sola cosa que yo como ciudadana de este magnífico y complicado país que en tales páginas se presentó y por lo tanto no me opongo de ninguna manera al mismo.

El artículo cuenta la historia de Puerto Rico, la misma que hemos estudiado desde grados elementales y presenta los mismos problemas que a diario vivimos. Es difícil aceptar que un artículo que presenta nuestra cruda realidad sea leído por millones de personas cuando nos vanagloriamos ante el mundo entero como "la isla del encanto" y que nuestros desencantos le den la vuelta al planeta.

Puede ser que Andrew Cockburn en alianza con Amy Toensing hayan optado por darle espacio a la realidad (quizás por eso se llama "True Colors") eliminando el ícono de orgullo patrio de la garita de El Morro con el mar de fondo y presentando las verdaderas caras de los habitantes puertorriqueños, tanto con sus virtudes como con sus defectos. Puede ser también que en las fotos las vistas panóramicas no presenten las lujosas residencias de Montehiedra y del resto del área metropolitana, que Gina Avilés se mueva sudorosa al ritmo de la bomba en vez de estar bailando salsa de salón en Caribe Hilton, que haya un taxi en vez de el auto lujoso del dueño de una de esas empresas explotadoras, que la quinceañera no sea la esbelta hija de un médico y que su fiesta no se haya celebrado en ningún country club y que la única muestra de la clase rica en el artículo parezca más bien una parodia de las mujeres de la alta sociedad que "disfrutan de un partido de polo" como enajenadas del resto del mundo.

Quizás en muchas ocasiones no se muestra la mejor cara de Puerto Rico, National Geographic no es una guía turística, pero no se puede negar que muestra lo que en parte somos. Podremos decir que somos los mas hospitalarios, pero ¿a cuantos gringos americanos acogemos en nuestro hogar? También somos los más generosos, y nos llenamos la boca diciendo de toda la ayuda que hemos enviado a tal o más cual país damnificado por aquel huracán, y en nuestro propio país nuestros compatriotas se mueren en vida y nosotros no hacemos nada para salvarlos, subimos la ventanilla del carro, miramos para el otro lado, le cerramos la puerta en la cara. Cuatro Miss Universo, cientos de mujeres que mueren anualmente víctimas de violencia doméstica. Tito Trinidad pelió y le ganó a aquel; en nuestro país la guerra en el bajo mundo de la dorga y el narcotráfico es el pan de cada día. ¿El país más feliz del mundo? Mira,riendo para no llorar.
Somos la isla del encanto, pero esta también tiene sus desencantos. Es hora de despertar del sueño del güiro y las maracas y sí hay que molestarse, porque esa cara que nos duele y nos avergüuenza ante el mundo es producto de nuestra propia ignorancia, de la dejadez y la despreocupación, de la falta de conciencia ante asuntos que nosotros mismos creamos y que es a nosotros que nos toca resolverlos dándoles la atención ameritan.

El ser consciente y realista no tiene porqué restarle a mi orgullo como puertorriqueña, al contrario, me hace querer hacer algo porque las cosas mejoren cada día.

¡Despierta boricua!... defiende lo tuyo

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18 Noviembre 2005

De como llegué a ser puertorriqueña

Fue a principios del siglo 19 cuando José “Pepe” Hernández y Ana Acox junto a la pequeña María Prima llegaron a Puerto Rico procedentes de las Islas Canarias a formar parte de ese “segundo piso” que menciona José Luis González en "El País de cuatro pisos"se le echó encima a la sociedad puertorriqueña (González, 22).1 Sacrificados trabajadores en sus tierras llegaron para convertirse en dueños y señores de las tierras que compraron a precio de quemazón en el barrio Quebrada de Camuy. “Pepe” comenzó a cultivar la caña de azúcar que había traído a la vez que criaba ganado. Así se hicieron personas adineradas. Supuestamente, los empleados que trabajaban para él, por las noches se pintaban la cara y le robaban el ganado y a veces el dinero que tenían en una casa de madera de dos pisos. A raíz de esos robos decidieron sacar el dinero que tenían en la casa y esconderlo en unos callejones en Lares. Uno de los hijos era el que llevaba el dinero en una carreta de bueyes pero según lo transportaba lo iba anunciando. Unos bandidos lo amarraron a uno de los postes de madera de la casa y le llevaron todo el dinero. De ahí en adelante volvieron a ser pobres. A pesar de ser hacendados arruinados, su orgullo y arrogancia y ese modo de vida señorial y conservador (González, 26) fue heredado por su nieto Ramón Pérez Hernández, hijo de María Prima y Justo Pérez, quien fiel a la Biblia decidió crecer y multiplicarse. Así lo hizo este humilde ganadero quien con su primera esposa tuvo 15 hijos y a los 5 meses de enviudar se casó con la mujer que le dio los siguientes 16. Esta numerosa familia conservaba la tradición traída por “Pepe” de rezar el rosario diariamente a las seis de la tarde, todos de rodillas. El segundo de estos hijos, mi abuelo, dejó la escuela al morir su madre comenzó a trabajar. A los 23 años se fracturó una rodilla lo que lo salvó de una posible muerte temprana en zona de combate al ser rechazado por el ejército y dos años mas tarde se casó con Luisa que para aquel entonces tenía apenas 16 años. Emigraron a los Estados Unidos en la década de 1950, específicamente a Chicago, Illinois ante la promesa de trabajo y una mejor calidad de vida. Allí nacieron sus primeros cuatro hijos, siendo la tercera mi madre. Luego regresaron a Puerto Rico y se establecieron en el campo de Arecibo donde nacieron los cuatro restantes y donde mi abuelo compró una vaquería, negocio que le permitió a los ocho asistir a la universidad.
Por otro lado, me encuentro con que los Quiles y los Vega (familia materna de mi papá) son todos naturales de Cidra, Puerto Rico hasta más o menos el 1810. Sin embargo, mi abuela paterna, Monserrate Vega Vázquez, cuenta que aunque no consta, su abuelo paterno era un hacendado francés (otro de los componentes del “segundo piso”). Sucede que su padre, mi bisabuelo solo llevó los apellidos de su mamá ya que no fue reconocido por su padre. Mi abuela dice que su abuela trabajaba en la casa de este hacendado y que fue él quien se aprovechó de su abuela y así fue concebido Manuel Vega. Según ella es de ese espacio en blanco de donde ella heredó el gen del pelo rojo que también tiene mi tía y que ningún otro de sus antepasados muestra.
Mi padre recuerda como su abuela materna le contaba con alegría de cuando llegaron a Puerto Rico los norteamericanos y de cómo gozaban al ver a los españoles corriendo. Para aquel entonces ella debía tener de unos 6 a 9 años. A pesar de esa alegría, el desencanto (González, 30) se evidencia en mi familia cuando esa alegría expresada por la abuela materna de mi padre es contrastada con la militancia de la abuela paterna en el Partido Liberal, que buscaba la independencia para Puerto Rico. Fue precisamente en una caravana de elecciones en 1940 cuando esta mujer llamada Cruz Vicente encontró la muerte al volcarse el camión en el que viajaba mientras participaba de la caravana. Así quedó completamente huérfano la edad de siete años, mi abuelo Gabriel Quiles Vicente, quien ya había perdido a su padre. Al cumplir los 18 años fue automáticamente expulsado del hogar de huérfanos donde estuvo desde aquel entonces y al encontrarse solo y sin rumbo fue rápidamente acogido por el ejército quien en menos de un año lo tenía muerto del miedo y del frío en la Guerra de Corea. (Gracias a su colaboración en esa guerra, actualmente tiene atención médica “de excelencia” en el Hospital de Veteranos donde cada vez que va lo tratan como si molestara.) Antes de ir a la guerra ya conocía a mi abuela pero la madre de esta no la quería junto a él así que la envió a con la hermana a trabajar a Nueva York. Fue después de Corea que mi abuelo regresó a Puerto Rico para encontrarse sin preparación académica y sin trabajo y haciéndole caso a Muñoz también se fue para Nueva York donde casualmente se reencontró con mi abuela y se casaron. Al regresar se reestablecieron en Cidra donde nació su primer hijo, mi padre y quien fue el último de los Quiles en nacer allí ya que luego se mudaron al residencial que aún se conoce como Manuel A. Pérez y los restantes cuatro hijos nacieron en distintos hospitales del área metropolitana.
Hasta este punto he tratado de contar de la manera más clara posible la historia de mis antepasados y de ubicarla dentro del marco de la historia de Puerto Rico. Me resta por decir que bien podría ser hija de la televisión y del Cartoon Network, pero a final de cuentas soy hija de Margie, procedente del campo de Arecibo de tradición católica y muy conservadora y de Angel, un hippie independentista de Manuel A. Pérez, y que estoy aquí gracias a que un día estos dos seres se conocieron en la torre de la Universidad de Puerto Rico la que puedo ver desde la soledad de mi apartamento solamente si me paro de puntitas y miro por la ventana.

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7 Noviembre 2005

Concursos de belleza: falso glamour, verdadera superficialidad

Realmente tengo un conflicto interno en cuanto los concursos de belleza. Desde pequeña soy fiel seguidora de Miss Puerto Rico (en todas sus variantes), Miss Mundo, Miss Universe, etc. Sólo con ver las candidatas ya sé cuales van a ser las finalistas y quien tiene muchas probabilidades de resultar ganadora.
Hace poco llegué a preguntarme si estos concursos denigran la imagen de la mujer o le añaden valor, si es más importante la belleza que la inteligencia. Fíjense que de las lindas sacan a las inteligentes y no de las inteligentes sacan a las lindas y aún así en muchos casos se premia a la más linda. ¿Porqué es necesario que las candidatas desfilen en traje de baño para que su condición física sea juazgada por un panel de jurado totalmente desconocido y por un público igualmente desconocido?
¿Es una Miss Puerto Rico una verdadera representación de la mujer puertorriqeña? De ser así no serían necesarias cirugías y procesos estéticos además de dietas estrictas a las que son sometidas estas muchachas a tan corta edad. ¿Acaso la celulitis, las estrías y el sobrehueso en la nariz nos resta belleza? ¿Ante los ojos de quien? Al final de cuentas ¿para qué tanto sacrificio si luego de un año pasan nuevamente al anomimato en el que vivían antes de ser reina?
Otra pregunta que me hago: ¿cual es el papel que juega una reina de belleza en la sociedad? ¿a qué aspiran las muchachas que optan por participar en estos concursos?
Muchas veces se les pregunta en el show que se transmite en vivo por T.V. a qué proyecto social les
gustaría contribuir si resultaran ganadoras. Respuestas clásicas:
1- Primero que nada buenas noches a tí, al panel de jurado y a todo el querido público televidente. Me gustaría trabajar con los niños pues son el futuro de nuestro país. Gracias.
2- (primera oración del anterior) Me gustaría trabajar con los envejecientes pues son baúles llenos del tesoro de la sabiduría. Gracias
Desoues de estas respuestas tan profundas y conmovedoras, a cuantas vemos haciendo esto real y voluntariamente?
Sin embargo, durante su reinado entregan la direccion de sus vidas a otras persona que es la que la va a llevar al triunfo. La reina solo obedece. La mayor parte del tiempo transcurre en la preparacion para un concurso internacional, posando al lado de dirigentes de grandes empresas capitalistas (casi siempre hombres), realizando comerciales, etc. En fin, una reina de belleza no es mucho mas que un objeto que vende y se deja vender, un simple adorno que posa sonriente al lado de gobernadores, presidentes y que su voz y su opinion junto con su ferviente deseo de paz mundial no es mas que eco en el vacio.
Si alguien puede tener el poder de cambiar el mundo, no creo que sea una reina de belleza. Se puede hacer mucho mas sin la necesidad de una corona, una sonrisa de plastico. Solo se necesita autenticidad y la voluntad de hacerlo.

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7 Noviembre 2005

Grammy "latino"

El pasado jueves 3 de noviembre se celebró en Miami (si no me equivoco) la 6ta entrega anual del Grammy "latino". Digo "latino" porque creo que un mejor nombre para estos premios sería "Grammy mexicano y otros".

Al hablar de la comunidad latina mucha gente piensa instántaneamente en mexicanos. Otros podrían pensar también en venezolanos y colombianos y quizás hasta en dominicanos, cubanos y puertorriqueños.

Esta idea generalizada se muestra en estos shows que obviamente están dirigidos por mexicanos y cubanos exiliados y con esto me refiero a Emilio Estefan y su clan.

Para empezar, los anfitriones fueron dos mexicanos y el opening estuvo a cargo de uno. La cantidad de premiados mexicanos casi iguala a la de los ganadores de cualquier otro país conjuntamente, igualmente con las presentaciones (aún cuando los nominados eran en su mayoría de otra nacionalidad. Existen como 4 categorías exclusivamente mexicanas, que si mejor canción regional mexicana que si los leones del sur que si el conjunto otoñal todos grupos como de 20 personas que no caben en la tarima para recoger el premio. Que si gracias a mami, a papi, al vecino, al mecánico, al que me corta la grama etc.

Los puertorriqueños también tuvieron su participación. No pretendo restarle mérito a la facilidad de venta que puedan tener "artistas" mexicanos pues hay que reconocer que la población mexicana tanto en su territorio como la establecida en los Estados Unidos supera por mucho a la de los puertorriqueños y a la de otros países. Sin embargo, a alguien se le está olvidando que guatemaltecos, nicaragüenses, costaricenses, argentinos, chilenos, panameños, paraguayos, uruguayos y otros tantos más también son latinos y también hacen música. Lo mismo pasa con cubanos como el señor Silvio Rodríguez que quizás por diferir de las ideas de los cubanos exiliados y apoyar en cierta medida el régimen de Castro, nunca serán premiados independientemente de su incomparable calidad artística.

La noche del jueves fue supuestamente una de celebración porque por primera vez se hacían los Grammys en español. Eso está muy bien, pero cuando en estos premios se deje de excluir nacionalidades entonces se llamarían con razón Grammy Latinos y sería motivo de gran celebración.

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Sobre mí

Soy Cristina del Mar Quiles Pérez, boricua con orgullo. Tengo 17 años y vivo en el centro y corazón de Puerto Rico, y también la ciudad del "willy tax", Caguas. Actualmente curso mi primer año de periodismo en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

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